En la era digital, ¿el conocimiento es gratuito?

Las tecnologías de la información y la comunicación nos permiten acceder rápida y fácilmente, en la mayoría de los casos, a información que se está produciendo cada vez con más velocidad y en mayor cantidad. A partir de esta información, mediante procesos individuales y colectivos complejos, aprendemos, es decir, convertimos la información en conocimiento. Pero ¿cuánto nos cuesta?, ¿el libre acceso a la información significa que el conocimiento es gratuito?

Antes de continuar debemos aclarar que información no es conocimiento. La posibilidad y capacidad que existe ahora de producir, almacenar y transmitir grandes cantidades de información no se traduce directamente en conocimiento (López, López y Flores, 2018). Será necesario acudir a la información y materiales adecuados y realizar un proceso de aprendizaje para construir el conocimiento.

Repositorios digitales

En primer lugar, para transitar hacia el conocimiento se requieren sistemas de gestión que nos permitan acceder a información organizada, filtrada y confiable. Los repositorios cumplen esta función. Un repositorio digital es un espacio virtual en el que se almacena y organiza información contenida en distintos formatos.

Existen muchos repositorios gratuitos gracias al sistema open access, éste permite compartir información sin costo o restricciones para el usuario: “Es un movimiento internacional en el cual el autor o titular de los derechos de la obra autoriza el libre acceso a usar, distribuir, copiar y transmitir el trabajo públicamente en cualquier medio digital para cualquier finalidad responsable” (Acceso abierto, 2015). Nosotros, como usuarios, tenemos la obligación de atribuir la autoría, de esta manera el trabajo del autor se difunde y es posible crear más conocimiento a partir de éste.

Asimismo, podemos encontrar repositorios de acceso restringido o publicaciones periódicas del ámbito científico, cultural o académico que solicitan una suscripción para acceder a ellas. Hay que tener en mente que para que la información pueda considerarse de calidad es necesario que se someta a una estricta revisión y a un proceso editorial especializado. Sin embargo, en muchos casos, son las universidades o centros de investigación quienes pagan dichas suscripciones para que sus alumnos e investigadores tengan acceso a la información necesaria para realizar sus actividades.

Cursos en línea

Una vez que tenemos el acceso a la información, sólo a través de un proceso cognitivo de identificación y organización esquemática se logrará un aprendizaje significativo, así como el desarrollo de un pensamiento crítico (López, López y Flores, 2018). Para llevar a cabo tal proceso, el diseño instruccional define la estructura de la información y el modelo idóneo para transmitirla como parte de un curso, una actividad de aprendizaje o un programa educativo.

Un ejemplo claro de educación en línea gratuita son los MOOC (massive open online course), estos cursos son de acceso abierto: no exigen requisitos para participar y no tienen un costo asociado, además, sus recursos están diseñados para ser utilizados por un gran número de participantes; en este sentido, los MOOC permiten el “acceso abierto al conocimiento como una oportunidad para democratizar el aprendizaje” (Medina y Mercado, 2019, p. 140).

A nivel nacional, la principal plataforma de cursos en línea gratuitos es México X, la cual nos da acceso a cursos desarrollados por universidades, institutos de investigación y organizaciones de los sectores público y privado. Para tomar cualquiera de sus cursos, basta con registrarnos; por otro lado, culminar el temario y recibir una constancia dependerá de nuestra perseverancia y capacidad de autogestión del aprendizaje. Otra opción es Coursera, donde encontraremos cursos gratuitos, y también cursos que sí tienen un costo, diseñados por universidades y organizaciones de todo el mundo.

El conocimiento es y no es gratuito. Existe todo un sistema —compuesto por autores, especialistas en distintas ramas del saber, pedagogos, psicólogos, editores, programadores, técnicos y un largo etcétera— que hace posible la creación de materiales y cursos en línea, así como el acceso a ellos; sin embargo, para contribuir a la creación de una sociedad del conocimiento y la democratización de la educación, las instituciones educativas, los gobiernos y algunas organizaciones privadas han permitido que tal acceso se vuelva gratuito y sin restricciones para los usuarios.

Referencias

Acceso abierto (2015). Revistas UNAM. Recuperado de http://www.revistas.unam.mx/front/?q=es/acceso_abierto

López, M., López, C. y Flores K. (2018). Información, conocimiento y aprendizaje en la era digital. Revista de Educación, año IX, núm. 15, 119-138. Recuperado de https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/r_educ/article/view/2978/3240

Medina, N. y Mercado, M. (2019). Equipos de enseñanza en MOOC: un acercamiento a cuatro universidades mexicanas. Apertura, 11(1), 136-149. Recuperado de http://www.scielo.org.mx/pdf/apertura/v11n1/2007-1094-apertura-11-01-136.pdf

OCDE (2008). El conocimiento libre y los recursos educativos abiertos. España: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Recuperado de https://www.oecd.org/education/ceri/42281358.pdf

UNESCO (2015). Guía básica de recursos educativos abiertos (REA). París: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Recuperado de https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000232986

1 comentario en “En la era digital, ¿el conocimiento es gratuito?”

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